¿Los líderes nacen... o se forman?
Por el Lic. Pablo Corona Díaz
Impulsa y Crece®
Una pregunta que ha acompañado a las organizaciones durante décadas
¿Un líder nace con esa capacidad o la desarrolla con el
tiempo?
Es una pregunta que ha generado innumerables debates en
empresas, universidades y organizaciones de todo el mundo.
Hay quienes afirman que el liderazgo es un don natural
reservado para unos cuantos.
Otros sostienen que cualquier persona puede aprender a
liderar si recibe la preparación adecuada.
Después de más de cuatro décadas trabajando con empresas y
formando líderes, he llegado a una conclusión muy clara.
Los líderes no nacen terminados. Se construyen.
Algunas personas pueden tener habilidades naturales para
comunicarse, influir o tomar decisiones.
Pero el verdadero liderazgo va mucho más allá del talento.
Es una competencia que se fortalece con conocimiento,
experiencia, disciplina y aprendizaje continuo.
El mayor error que cometen muchas organizaciones
Existe una práctica muy común dentro de las empresas.
Cuando un colaborador obtiene excelentes resultados,
automáticamente se considera el candidato ideal para ocupar un puesto de mayor
responsabilidad.
El mejor vendedor se convierte en gerente de ventas.
El mejor técnico pasa a supervisar un equipo.
El mejor operador asciende a jefe de producción.
El mejor contador dirige un departamento.
La intención parece lógica.
Sin embargo, pocas veces nos detenemos a hacer una pregunta
importante.
¿Quién los preparó para dirigir personas?
Porque hacer bien un trabajo y liderar un equipo son
competencias completamente diferentes.
Saber hacer no significa saber dirigir
Un excelente profesionista domina su especialidad.
Un líder, además de conocer su trabajo, debe desarrollar
otras capacidades.
Debe comunicar con claridad.
Tomar decisiones oportunas.
Resolver conflictos.
Escuchar.
Delegar.
Desarrollar personas.
Inspirar confianza.
Mantener al equipo enfocado en los objetivos.
Estas habilidades rara vez se aprenden de manera espontánea.
Requieren preparación, práctica y retroalimentación
constante.
El liderazgo también se entrena
Pensemos por un momento en cualquier profesión.
Nadie esperaría que un médico realizara una cirugía
únicamente porque tiene vocación.
Tampoco permitiríamos que un piloto comercial volara un
avión sin haber recibido entrenamiento.
Entonces...
¿Por qué muchas organizaciones suponen que una persona
aprenderá a dirigir equipos únicamente porque fue promovida?
El liderazgo también requiere formación.
Y quizá sea una de las competencias más importantes dentro
de cualquier organización.
La experiencia ayuda... pero no es suficiente
Con frecuencia escuchamos expresiones como:
"Tiene treinta años de experiencia."
Sin duda, la experiencia aporta conocimiento.
Pero no siempre desarrolla liderazgo.
Existen personas que han aprendido durante treinta años.
Y otras que simplemente han repetido el mismo año treinta
veces.
La diferencia no está en el tiempo.
Está en la capacidad de aprender, cuestionarse, mejorar y
evolucionar.
Los grandes líderes nunca dejan de formarse.
El liderazgo comienza con el ejemplo
Los equipos observan mucho más de lo que escuchan.
Analizan cómo reacciona su líder ante los problemas.
Cómo toma decisiones.
Cómo trata a las personas.
Cómo enfrenta los errores.
Cómo responde bajo presión.
El liderazgo no se impone mediante un nombramiento.
Se gana todos los días a través del ejemplo.
Por eso, una organización que desea fortalecer su cultura
debe comenzar fortaleciendo a quienes tienen la responsabilidad de dirigirla.
Formar líderes es invertir en el futuro
Algunas empresas consideran que desarrollar líderes
representa un gasto.
La realidad demuestra exactamente lo contrario.
Cada líder mejor preparado mejora la comunicación.
Facilita la implementación de cambios.
Reduce conflictos.
Incrementa el compromiso.
Desarrolla nuevos talentos.
Y crea equipos capaces de sostener el crecimiento de la
organización.
Formar líderes no es un lujo.
Es una inversión estratégica.
La verdadera pregunta
Quizá ya no tenga sentido seguir preguntándonos si los
líderes nacen o se forman.
La pregunta realmente importante es otra.
¿Qué estamos haciendo hoy para desarrollar a los líderes que necesitará nuestra organización mañana?
Las empresas que responden a esa pregunta con acciones
concretas son las que logran adaptarse, crecer y mantenerse competitivas.
Porque entienden que el liderazgo no es un acontecimiento.
Es un proceso permanente.
Reflexión para nuestros lectores
Ninguna organización alcanza resultados extraordinarios por
casualidad.
Detrás de cada empresa sólida existen personas que
decidieron prepararse para liderar con mayor claridad, responsabilidad y
visión.
Los líderes no nacen listos para enfrentar todos los
desafíos.
Se forman.
Aprenden.
Corrigen.
Evolucionan.
Y, sobre todo, nunca dejan de crecer.
Porque cuando un líder mejora, su equipo mejora.
Y cuando los equipos mejoran, las organizaciones comienzan a
transformarse.
Próxima edición
En la Edición No. 005 concluiremos esta serie con un
tema que integra todo lo aprendido hasta ahora:
El liderazgo que transforma organizaciones
Descubriremos por qué algunas empresas logran evolucionar de
manera constante mientras otras permanecen atrapadas en los mismos problemas, y
cómo el liderazgo puede convertirse en el verdadero motor del cambio
organizacional.
Biblioteca Ejecutiva Impulsa y Crece®
"Conocimiento que fortalece líderes, desarrolla
equipos y transforma organizaciones."
Lic. Pablo Corona Díaz
Impulsa y Crece®
