Durante años he escuchado la misma frase en reuniones con empresarios y directivos:
"Necesitamos una nueva estrategia."
Al poco tiempo aparece otra idea:
"Necesitamos un nuevo sistema."
Después llega una nueva metodología, un software, una
certificación o una reestructura organizacional. Se invierte tiempo, dinero y
esfuerzo con la expectativa de que, ahora sí, las cosas cambiarán.
Sin embargo, unos meses después los resultados suelen ser
los mismos.
La pregunta entonces no es si la estrategia era buena o
mala.
La verdadera pregunta es:
¿Quién estaba liderando el cambio?
Con frecuencia atribuimos los problemas de una organización
a los procesos, a la tecnología o incluso al personal. Pero pocas veces nos
detenemos a evaluar si las personas responsables de dirigir esos cambios
cuentan realmente con las competencias necesarias para hacerlo.
Y aquí aparece una realidad incómoda.
En muchas empresas, los líderes no fueron elegidos por su
capacidad para liderar. Fueron promovidos por su antigüedad, por su desempeño
técnico, por la confianza que generan o porque eran excelentes ejecutando su
trabajo.
Pero ser un gran colaborador no garantiza ser un gran líder.
Cuando el liderazgo falla, cualquier metodología pierde
fuerza. La mejor estrategia puede quedarse en una presentación. El mejor
software puede convertirse en una herramienta subutilizada. Incluso los equipos
más talentosos pueden perder rumbo si no cuentan con una dirección clara.
Por eso, antes de preguntarnos qué proceso debemos cambiar,
conviene hacernos otra pregunta mucho más importante:
¿Estamos desarrollando el liderazgo que nuestra empresa
necesita para crecer?
Estoy convencido de que toda empresa puede mejorar.
Pero también estoy convencido de que ese proceso siempre
comienza por el liderazgo.
En las próximas semanas compartiré una serie de artículos
donde analizaremos, desde una perspectiva práctica, los factores que realmente
impulsan el crecimiento sostenible de una organización y por qué muchas
iniciativas fracasan antes de alcanzar sus objetivos.
Porque mejorar una empresa no es cuestión de suerte.
Es cuestión de liderazgo.
"En el siguiente artículo descubrirás por qué el 80% de las empresas siguen nombrando líderes utilizando criterios equivocados y cómo ese error afecta directamente sus resultados."
Lic. Pablo Corona
Impulsa y Crece
