Por Lic. Pablo Corona
Estás buscando trabajo. Desde hace meses, cada mañana te levantas, te pones frente al ordenador y comienzas a disparar a todas las ofertas de empleo que tengan alguna similitud con tu rol. Pasas así horas, día tras día. Casi se ha convertido en una jornada laboral. Cuando te das cuenta han pasado meses, por lo que el volumen de currículums enviados debe superar ya los cientos. Pero a pesar de ello, no has tenido respuesta alguna que te aproxime a tu objetivo de encontrar un empleo. El desánimo comienza a invadirte al tiempo que te preguntas: ¿Qué estoy haciendo mal? ¿debería cambiar de estrategia? Aquí tienes algunos consejos que pueden ayudarte a no desfallecer y terminar triunfando.
La búsqueda de empleo: peor que la jungla
Dicen que buscar trabajo es un trabajo, pero para Muchos,
en paro desde hace diez meses aproximadamente, es mucho peor que eso.
“La búsqueda de empleo me
parece el infierno, un horror. Me da una sensación de estar viviendo una
batalla, de ir a la guerra, a la que yo no estoy acostumbrado”.
La dificultad para mantener la confianza
“Psicológicamente me parece muy duro, ya que quedarte en
paro tiene ese aire de no producir, de no estar haciendo cosas, de no estar
aportando…”. Por otro lado, está la sensación de
frustración que produce la imagen de un mercado totalmente colapsado. “Es
desalentador ver cuántas personas se han apuntado a una oferta, ese momento en
el que dices: ‘¿hay 1.500 personas que han solicitado este trabajo? ¿De
verdad?’”.
Uno de los aspectos que más minan la autoestima es enviar tu
candidatura a numerosas ofertas y no obtener ningún tipo de respuesta, ni siquiera
una negativa. A medida que pasa el tiempo, el agobio es mayor y no sabes si el
problema es que tus currículums no llegan, que la presentación es incorrecto o
que no les interesa tu perfil. “La sensación es la misma que tirar botellas al
mar para ver si alguien encuentra el mensaje y lo abre, porque en la mayoría de
casos ni te contestan”.
“¿Qué estoy haciendo mal?”
Tras unos meses, la confianza comienza a desvanecerse.
“Cuando no te han llamado de ningún sitio, empiezas a darle vueltas a todo:
quizá tendría que cambiar mi CV, quizá falta algo, quizá si pongo esto en lugar
de eso otro… Estás muy perdido o perdida”.
De ahí que incluso las respuestas automáticas o los mensajes enviados “con plantilla” sean percibidos como un gesto amable. “A la gente que me ha contestado, aunque solo haya sido un ‘muchas gracias, lo tenemos en cuenta’, se lo agradezco mucho, porque de otra manera tienes la sensación de estar hablando al vacío”.
El problema es que a medida que la desazón se instala, la búsqueda de empleo tiende a ser cada vez peor. Te olvidas de las ofertas para las que ya has enviado tu solicitud, dejas de actualizar tu currículum, de personalizar tus mensajes, e incluso a veces dejas de buscar. “He llegado a decirme ‘hoy ya no puedo buscar más’, me estoy poniendo nervioso, nerviosa”.
De ahí que incluso las respuestas automáticas o los mensajes enviados “con plantilla” sean percibidos como un gesto amable. “A la gente que me ha contestado, aunque solo haya sido un ‘muchas gracias, lo tenemos en cuenta’, se lo agradezco mucho, porque de otra manera tienes la sensación de estar hablando al vacío”.
El problema es que a medida que la desazón se instala, la búsqueda de empleo tiende a ser cada vez peor. Te olvidas de las ofertas para las que ya has enviado tu solicitud, dejas de actualizar tu currículum, de personalizar tus mensajes, e incluso a veces dejas de buscar. “He llegado a decirme ‘hoy ya no puedo buscar más’, me estoy poniendo nervioso, nerviosa”.
Qué no está funcionando en tu estrategia
Desde Recursos Humanos, dar una respuesta personalizada a cada uno de los candidatos requiere tiempo y esfuerzo, y más en un mercado como el actual, donde la demanda de empleo se ha disparado a consecuencia de la crisis del coronavirus. A veces los reclutadores no disponen más que de unos segundos para dedicar a cada una de las candidaturas, reconoce Javier Puebla, experto en selección de personal con más de 20 años de experiencia en el sector, cofundador de la consultora de selección DHR Global y fundador y CEO de Talento.
Si no has recibido feedback de Recursos Humanos que te ayude
a entender qué es lo que no atrae de tu candidatura, Puebla recomienda revisar
nuestra estrategia de búsqueda de empleo. “Si no recibes respuestas, tienes que
pensar más allá y preguntarte qué no está funcionando para intentar cambiarlo”.
Esto es lo que puede no estar funcionando y cómo corregirlo:
1. No inviertes tiempo en analizar las ofertas laborales
Como Almudena, puede que tú también dediques cada día un
mínimo cuatro horas a buscar trabajo. Te sientas frente a la pantalla e
inviertes ese tiempo en recorrer las plataformas de empleo y apuntarte a todas
las ofertas que encuentras. Al cabo de la semana seguramente ya has enviado
montones de candidaturas. Pero atención: cantidad no es sinónimo de éxito. Por eso, la mejor estrategia es invertir tiempo en analizar
las ofertas para ver cuáles se adaptan mejor a tu perfil y solamente enviar tu
candidatura a aquellas en las que, por tu experiencia y habilidades, realmente
tengas posibilidades. “Estudia bien las ofertas que más se adaptan a ti, a pesar
del factor tiempo y del agobio que sientes por encontrar trabajo. Empieza por
ver qué trabajos y sectores te motivan más y dónde crees que vas a funcionar
mejor, y si no te sale nada, amplía el radio de acción”, aconseja Puebla.
2. No prestas especial atención a tu currículum
Quizás te parezca que elaborar un currículum es una de las
etapas más aburridas de buscar trabajo, pero es un paso fundamental para
conseguir un empleo. El problema es que a veces pensamos en él como un mero
trámite para la entrevista, para la que sí nos esforzamos y preparamos. Pero la
realidad es que ninguna compañía te va a llamar si tu CV deja mucho que desear
o no logra transmitir el profesional que realmente eres. “Dedica muchísimo
tiempo a cuidar su contenido, porque es a ti a quien representa, así que
debería ser tu mejor producto”, aconseja el experto. Para ello, recomienda imaginar a la persona que está al otro
lado. ¿Le va a generar interés lo que estás enviando? ¿Es adecuado? Debe ser
información concisa, pero que despierte el interés y le genere ganas de
averiguar más. Según explica el experto, suele fijarse primero en las últimas
experiencias, “pues en general son las que más se aproximan al rol que la
persona está buscando cubrir”. Por ello, destina un lugar destacado en tu
currículum a la experiencia y no te limites a decir qué puesto ocupabas en qué
empresa. “Indica los logros conseguidos en cada uno de tus trabajos. No seas
demasiado escaso ni te limites a poner el título del puesto, pero tampoco te
enrolles demasiado”. Y para terminar, es imprescindible cuidar el diseño de tu CV
utilizando una plantilla sencilla, pero profesional, asegurarte de que está
ordenado y contiene las ideas que quieres destacar, y primar siempre la
experiencia más relevante. “Claro, concreto y profesional, así debe ser un
currículum para que el encargado de Recursos Humanos lo tenga lo fácil para
entender qué profesional eres y cómo podrías encajar”.
3. No te presentas
Si estás buscando trabajo, seguro que tienes un perfil
activo en LinkedIn y, si es así, sabrás qué es el extracto o el “acerca de”:
ese párrafo en el que resumir tu perfil como profesional y que debes utilizar
para llamar la atención de las empresas.
Según Puebla, dar una estructura similar para tu currículum
puede ser la mejor forma de llamar la atención del seleccionador: “Una de las
cosas que funciona es poner al principio un pequeño resumen, corto, de tres
líneas, donde quede claro qué perfil tienes y qué buscas”, asegura. Gracias a
esta pequeña presentación, el reclutador de un vistazo podrá hacerse una idea
de quién eres como trabajador, sin tener que andar buscando por el texto.
Dedica este espacio a incluir tus habilidades, el tipo de trabajo que buscas y
la experiencia que tienes en el sector.
Según Puebla, dar una estructura similar para tu currículum
puede ser la mejor forma de llamar la atención del seleccionador: “Una de las
cosas que funciona es poner al principio un pequeño resumen, corto, de tres
líneas, donde quede claro qué perfil tienes y qué buscas”, asegura. Gracias a
esta pequeña presentación, el reclutador de un vistazo podrá hacerse una idea
de quién eres como trabajador, sin tener que andar buscando por el texto.
Dedica este espacio a incluir tus habilidades, el tipo de trabajo que buscas y
la experiencia que tienes en el sector.
4. No personalizadas tus candidaturas
Adaptar tu candidatura a cada una de las ofertas que envías
puede suponer un trabajo extra y ser agotador. Pero realmente merece la pena,
ya que produce resultados. “Es como con las ventas: si las haces más
personalizadas seguramente tengas más éxito que si envías el mismo e-mail
típico a todo el mundo”, reflexiona Puebla.
Para que la tarea te resulte menos tediosa, el experto
sugiere comenzar haciendo un listado de las empresas más interesantes de tu
sector y dedicar a ellas ese esfuerzo extra de personalización. “Para ello,
puedes utilizar la carta de presentación o las primeras líneas del currículum,
donde puedes hacer una mención concreta a ese sector o compañía”.
5. No buscas feedback en otras fuentes
Si estás preocupado por lo que puede estar arruinando tu
candidatura y no obtienes feedback de Recursos Humanos, nada tan fácil como
probar a pedir consejo a otras personas. No dudes en consultar a un experto en desarrollo personal o,
si esto te resulta algo complejo, prueba con amigos, familiares o, sobre todo,
compañeros de profesión que hayan tenido éxito en la búsqueda de empleo.
Pídeles que revisen tu currículum y te den su opinión. Es una buena forma de
obtener feedback para poder mejorar.
6. No recurres de tus contactos
Seamos claros: los contactos son un elemento clave a la hora
de encontrar trabajo. Es más, muchas de las vacantes ni siquiera llegan a salir
al mercado porque se cubren precisamente con conocidos de trabajadores. Piensa
que, para una empresa, alguien de cierta confianza es de entrada una apuesta
más segura. Así pues, un paso que no te debes saltar es avisar a tus
contactos de que estás buscando empleo. Todo el mundo busca trabajo antes o
después, y más en el actual contexto de crisis, por lo que no dudes en hacer
saber a tus conocidos, y sobre todo a antiguos compañeros de trabajo y
formación, que estás interesado en oportunidades laborales.
7. No sigues actualizándote
Cuando empieza a abrirse cierta distancia desde tu último
empleo, es normal que te preocupe que en tu currículum resalte cuánto tiempo
llevas sin trabajar. Y aunque siempre podrás justificar este hueco en tu CV
durante la entrevista, para contrarrestarlo, intenta seguir conectado con tu
sector y actualízate. Incluso puedes aprovechar este periodo de desempleo para
mejorar o aprender habilidades o programas nuevos. Así, además, te airearás del
tedio de buscar trabajo. Por supuesto, si estás sin trabajo es probable que no
quieras tener que invertir en cursos o academias, pero puedes valorar aprender
por tu cuenta o a través de formación en internet, muchas veces gratuita. Como
reconoce Puebla, cada vez “la titulitis cuenta menos”, mientras que el interés
por seguir aprendiendo es una soft skill o habilidad blanda muy demandada.
Hazlo saber en tu currículum. “Indicar, por ejemplo, que actualmente te estás
formando en una determinada materia muestra que eres una persona con
inquietudes, que quiere seguir aprendiendo y evolucionando”, asegura el
especialista en selección de talento. Pero sobre todo, no permitas que la búsqueda de empleo te
sobrepase. Si es necesario, ponte horarios menos estrictos o permítete periodos
de descanso que te ayuden a relajarte, a coger nuevas fuerzas y a seguir con el
ánimo suficiente para hacerlo con ganas.
Espero este articulo haya sido de tu interés, y si te gusto compártelo.Gracias.
Gracias.
